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Cap. Bogotá n. 101

Amahuacas

Tribu propia de los ríos Mapuya e Inuya, muy temida en la zona particularmente por los grupos machigenga y madereros o exploradores que se adentran por el Istmo de Fitzcarrald, alturas de las quebradas y Alto Manu. Pertenecen a la familia etnolingüística Pano y su población actual apenas alcanza a los 500 habitantes dispersos por los ríos Mapuya, Curanja, Sepahua, Inuya y Yurúa.

Se sabe de contactos con los Amahuaca en el siglo XVII, por parte de misioneros franciscanos y aunque siempre vivieron relaciones difíciles con otros grupos cercanos, será con el caucho que sufrirán la verdadera esclavitud. Los contactos establecidos con ellos por parte de la Misión de Sepahua hicieron que un buen grupo se asentara en esta Misión desde 1962.

Tradicionalmente se caracterizaron por ser muy guerreros. En realidad, los grupos que conocemos viven en la más terrible inquietud y temor a sus enemigos a quienes ven en todas las quebradas: los Yaminahuas; motivo por el cual eran nómadas. Actualmente su actividad económica se centra en la horticultura, caza y pesca, aunque en los últimos años también se han incorporado a la actividad de extracción maderera.

Vivían desnudos y pintados, en grupos de familias para su propia defensa. Sus casas de cañas y hojas de palmera, provisionales y fáciles de construir y abandonar. Su vida, como la de todo selvícola, se basa en la caza y la pesca, aunque cultivan algunas matitas de yuca, plátano y maíz. Con el maíz preparan "chicha" o también "muetó", especie de harina de maíz tostado. Son locuaces y gustan de mucha mímica en sus expresiones para dar mayor fuerza a sus ideas. En sus ausencias o cambios se comunican por signos, como hojas de palmera cuya distribución u orientación en el suelo, en las puertas de su casa o en las playas, encierran un mensaje distinto. Siempre duermen alrededor del fuego. Conocen una rudimentaria cerámica de ollitas de barro y comen todos alrededor de la olla común. Sus cantos son monótonos y salmodiados, más bien tristes y gustan de curiosas danzas. Sus mortales enemigos son los Yaminahuas, a quienes tienen verdadero terror, aunque a veces conviven con algunos de ellos. Usan curiosas coronas de hoja y plumas, y en la cintura una faja tejida que les ajusta el órgano genital. Las mujeres se cubren con pampanillas vegetales.