¡Oh Dios! Envíanos locos, de los que se comprometen, se olvidan de sí mismos, y aman con algo más que con palabras
Fray Louis J. Lebret

Yines (o Piros)

Junto con los Machiguengas, es el otro grupo étnico originario del Urubamba, aunque ocupa la parte Norte de esta cuenca, así como también algunas comunidades de Madre de Dios. Históricamente, esta tribu aparece por el año 1676, aunque con anterioridad, por el año 1575 ya se encontraron con ellos los descubridores del río Ucayali, a cuyo frente iba el capitán Juan Salinas. Constituyeron “nación” por el gran número de sus componentes. Hoy en día apenas alcanzan a los 3,000 y pertenecen a la familia etnolingüística Arahuac. Ellos mismos se autodenominan "Yine", palabra que quiere decir “gente" De rostro ancho, narices chatas, muy pintados de achiote y huito.

El hombre viste cusma, las mujeres pampanilla de algodón. Viven de la caza y de la pesca. Los exploradores del siglo XVI los consideraban astutos e hipócritas. Son alegres, comunicativos y altamente comerciantes. Es la tribu del Alto Ucayali culturalmente más interesante, amantes de la libertad y la independencia.

Su fisonomía racial es compleja, ya que no tienen inconveniente en mezclarse con otras tribus, especialmente campas, mestizos y blancos. Propiamente no existe “raza pira”, aunque forman un grupo independiente y propio. Son arrogantes y se imponen a cualquier tribu con la que se mezclan. Los unifica el idioma y la herencia de sus costumbres y tradiciones.

Su organización social, según los estudios del P. Ricardo Álvarez, sigue patrones matrilineales estableciendo una terminología de parentesco que subraya la diferencia entre primos paralelos y cruzados, de modo que el matrimonio preferencial se establece entre un individuo y la prima cruzada.

Además de las actividades económicas propias de grupos amazónicos, su población resalta por ser excelentes navegantes y poseer una habilidad especial para las actividades comerciales, por lo cual no es extraño que estén muy unidos al desarrollo comercial existente en poblaciones como Sepahua y Atalaya. Además, su territorio siempre ha sido codiciado por la riqueza maderable que posee, lo que ha atraído la presencia de numerosos madereros a los cuales el Yine ha sabido adaptarse con bastante facilidad.